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Nadie pone en duda el papel de la DEUDA EXTERNA en la falta de financiación del sector social de Tanzania. Dicha Deuda alcanzaba los 7400 millones de $ en 1997. El servicio anual de la misma absorbía el 23% de sus ingresos por exportaciones.




14 millones de personas –en su mayoría del mundo rural- no tienen acceso a agua potable y deben recorrer largas distancias para recoger agua de la fuente más cercana, enfrentándose a la amenaza constante de contagiarse de enfermedades como la fiebre tifoidea, el cólera y la disentería.

A pesar de estas condiciones, el gobierno destinó a pagar la Deuda 165 millones de $ en 1997, lo que representó un gasto mayor que el presupuesto total destinado para agua potable y salud sumados.

Según el BM (colaborador inseparable con el FMI a la hora de exigir el cumplimiento de los planes de ajuste necesarios para el pago de la Deuda), el gasto en salud tendría que triplicarse para lograr un sistema de salud primaria sólido. Este gasto, en términos financieros, sólo representaría un poco más de lo que se está destinando a la DEUDA EXTERNA.

Actualmente, el gobierno de Tanzania destina un poco más de 2 $ por persona y año en salud, comparando con los 5 $ que se gastan en pagos de Deuda. En un país en que las enfermedades como la malaria, diarrea, neumonía y tuberculosis causan casi la mitad de las muertes anuales de adultos. Tal gasto en salud básica debería ser considerado como una prioridad por encima de cualquier otro compromiso financiero internacional.
La malaria, diarrea, neumonía y tuberculosis causan casi la mitad de las muertes anuales de adultos



En educación, observamos un cuadro similar. Un miembro del personal de OXFAM internacional describía así la situación, después de una visita realizada a una escuela en el área Shinyanga de Tanzania:

"la escuela aglomera dos clases, cada una con alrededor de 50 niños. Una de ellas cubre las edades de 5 a 8 años, la otra de 8 a 10 años. Hay 2 o 3 lápices por clase, que los niños deben pasarse. Los libros están ausentes casi en su totalidad. No hay escritorios ni sillas, y los niños tienen que sentarse en piedras pequeñas o en el suelo".