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| La DEUDA EXTERNA de los Países
del Sur con España se ha originado mediante los CRÉDITOS
OFICIALES A LA EXPORTACIÓN CON COBERTURA DE RIESGO POLÍTICO,
operación que tiene una vertiente comercial y otra financiera. |
| Por
un lado, se produce una transacción comercial:
el exportador español entrega la mercancía
al importador de un país del Sur (el Estado o una
entidad con garantía del mismo). |
| Por otro, aparecen
en escena dos bancos: el que aporta el dinero (español)
y el que lo recibe (banco local que representa al importador). |
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El banco español paga a la empresa española
y se encarga desde ese momento de gestionar el cobro al importador
a través del banco de su país que lo representa.
Además, estos créditos cuentan con una cobertura
de riesgo político, que protege a la empresa y al banco
españoles del posible impago por parte del importador.
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Para evitar posibles impagos, el banco español suscribe
dos pólizas: |
| Una con
la CESCE (Compañía
Española de Seguro de Crédito a la Exportación),
de titularidad estatal (financiada con fondos públicos
provenientes de los Presupuestos Generales del Estado);
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| Y otra póliza con el
Instituto de Crédito
Oficial, que cubre la posible variación
del tipo de interés a lo largo de la operación.
Ambas corren a cuenta del importador del Sur. |
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Si no
hay ningún problema, el importador, a través
de su banco, entregará el dinero al banco español
según los plazos convenidos.
En caso de que se produzca el impago, entra en vigor la
póliza de seguro de CESCE, que indemniza al banco
español con el 97% del importe de la operación
fallida y se convierte en acreedor
por ese porcentaje; el banco español sólo
asume el restante 3%. |
| En caso
de producirse el impago el Estado del Sur
asume la Deuda contraída por el importador,
que pasa así a ser considerada DEUDA
EXTERNA. |
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En ambos países, al tratarse de una operación
con garantías oficiales, la Deuda, que durante un tiempo
ha estado en manos de entidades privadas, pasa a manos
del estado español, que intentará, a través
del CESCE, tramitar su cobro acudiendo a negociar como representante
de España al Club de París.
Por otro lado, el estado del Sur asume la Deuda contraída
por el importador, que pasa así a ser considerada DEUDA
EXTERNA.
Este es un instrumento de gran importancia en el conjunto de
la Deuda contraída con España, pues supone el
58% del total de la Deuda de la que el estado español
es acreedor.
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El FAD (Fondo de Ayuda al Desarrollo) es un fondo que permite
otorgar créditos bilaterales ligados a la compra por
el país beneficiario de bienes y servicios españoles.
Se podrían definir, pues, como créditos a la exportación
financiados por la Administración Española, que
tienen por objeto la exportación de bienes producidos
en España a los Países del Sur, con unas condiciones
financieras por debajo de las de mercado y computables como
Ayuda Oficial al Desarrollo.
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Los créditos son el
segundo mecanismo en importancia en cuanto a generación
de Deuda con España después de la contraída
a través del CESCE. Los créditos FAD, al
estar vinculados a la adquisición de bienes producidos
en España, presentan un coste adicional para el
país receptor, ya que se podrían encontrar
los mismos servicios o productos a precios más
baratos en el mercado internacional. Un estudio de la
OCDE sitúa este coste entre el 10 y el 20%.
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Los créditos son el segundo mecanismo
en importancia en cuanto a generación
de Deuda con España después
de la contraída a través del
CESCE |
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Los dos instrumentos descritos son
generadores de la Deuda con el estado español, pero hay
otros mecanismos de endeudamiento de los Países del Sur
con instituciones financieras privadas.
Los créditos financieros
son créditos que concede la banca privada a los estados.
Se otorgan con el respaldo que un estado garantiza,
ya que no es posible que un país pueda entrar en procedimientos
de quiebra o insolvencia. Esa confianza ciega en la imposibilidad
de quiebra es lo que hizo posible que la banca comercial se
inhibiera del sobrecrédito que estaba otorgando a muchos
estados en los 70 y principios de los 80.
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El principal instrumento de
crédito directo que se utilizó en el período
en el que se gestó la crisis de la Deuda fue el
crédito sindicado; está restringido a grandes
operaciones en las que están implicados gobiernos.
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| El principal
instrumento de crédito directo que
se utilizó en el período en
el que se gestó la crisis de la Deuda
fue el crédito sindicado |
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En función del número de entidades que quieran
participar y el dinero que aportan, se
crea un sindicato de bancos (toman una parte proporcional
del crédito). Una vez tomado el sindicato de bancos y
pactadas las condiciones de reembolso y los tipos de interés,
el crédito queda formalizado.
Este tipo de operaciones, aunque siguen siendo la forma más
común de otorgar grandes préstamos a gobiernos,
en la actualidad están restringidos a aquellos países
de alta fiabilidad y nunca a países con problemas financieros,
precisamente los más empobrecidos.
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Estas
operaciones del sector privado bancario responden a la lógica
del sistema financiero, que tiene como objetivo prioritario
la consecución del máximo beneficio.
La Deuda de los Países del Sur con la banca privada internacional
se negocia en el Club de Londres. Actualmente, los bancos reciben
la devolución de viejos préstamos ya provisionados,
con fuertes ganancias por la evolución de los tipos de
cambio y de interés en los mercados financieros.
Vemos, pues, que estos
tres apartados analizados, que son los principales generadores
de Deuda para los Países del Sur con España, tienen
un origen y contenido principalmente mercantil.
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| LAS POLÍTICAS DE GESTIÓN DE LA
DEUDA EXTERIOR EN LA ADMINISTRACIÓN ESPAÑOLA: |
| •
El objetivo de la política de gestión de
la Deuda Externa es el cobro de las deudas que países
terceros tienen contraídas con la administración
con motivo de operaciones comerciales o Ayuda al Desarrollo.
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| • No existen directrices
definidas con relación al tratamiento de la Deuda
como un problema para el desarrollo socioeconómico
de los países deudores. |
| • La
actuación de España en materia de condonación
o alivio de la Deuda se ciñe a los acuerdos que
suscribe en el seno del Club de París. En cuanto
al posicionamiento en las instituciones financieras multilaterales,
España tiene un papel subsidiario respecto al resto
de países de su entorno socioeconómico y
se limita a secundar las iniciativas que desde los mismos
se presentan. |
| • Las operaciones de
conversión de Deuda por inversiones privadas, en
las que España se ha introducido, vienen marcadas
por la existencia de un interés comercial por parte
del sector privado español en el país de
cuestión. |
| •
En lo que se refiere al otro tipo de operaciones de conversión
de Deuda, tales como conversión de Deuda por proyectos
de desarrollo o de protección medioambiental, hasta
la fecha la administración española no ha
mostrado el más mínimo interés, salvo
en aquellos casos en que se puedan ver beneficiadas empresas
españolas. Este tipo de operaciones tienen mucho
menos atractivo que las de conversión de Deuda
por inversiones privadas. |
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Los ciudadanos del Norte también
contribuimos al pago de la Deuda a través de nuestros
impuestos. Los ciudadanos debemos
pagar más impuestos ya que los bancos pagan menos de
lo que deben, al ocultar sus beneficios reales. El mecanismo
de las provisiones es un ejemplo claro de esto.
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En el
caso de la Deuda, las
provisiones suponen que los bancos pagan un tanto por
ciento menos de lo que les correspondería pagar
por el impuesto de sociedades,
impuesto que grava los beneficios del banco, considerándose
la retención de provisión como una pérdida
"virtual". |
| El Banco
de España ofreció a los bancos
privados exenciones fiscales para provisionarse
por los posibles impagos de la Deuda. |
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El Banco de España ofreció a los
bancos privados exenciones fiscales para provisionarse por los
posibles impagos de la Deuda. La
cuantía de la exención fiscal se determinó
teniendo en cuenta una serie de criterios de "riesgo",
dependiendo de cada país, fijándose un
porcentaje a provisionar como pérdida en el momento del
préstamo. Por ejemplo, a los países de la OCDE
no se les fijó ninguna provisión y para los países
más empobrecidos la provisión fijada estaba entre
el 50 y el 90%. Para aquellos países que se atrevieran
a repudiar oficialmente la Deuda, se les aplicó una provisión
del 100%.
A pesar de las provisiones, la Deuda se sigue cobrando y el
principio de socializar pérdidas y privatizar ganancias
se va convirtiendo en una ley universal que afirma los privilegios
de la poderosa banca privada nacional e internacional.
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